Cuando el profesorado de Historia tratamos que nuestro alumnado llegue
a entender cómo ocurrieron los hechos de un determinado momento
histórico, tenemos presentes las múltiples imágenes que hemos conocido
a lo largo de nuestra formación: un cuadro, el plano de una ciudad, un
monumento, ... La inducción desde imágenes es el mejor método para
ilustrar el estudio y para que el proceso de aprendizaje avance desde
la contemplación de una muestra del pasado hacia su significado en un
tiempo histórico.
Una iglesia permite estudiar las creencias religiosas del momento en
que fue construida, permite abordar el estudio de las manifestaciones
artísticas en ella contenidas, permite conocer el pasado de los
personajes que se muestran en sus capillas, presentes en sus
enterramientos, ...
Un cuadro tiene una información insuperable porque cuenta el tema que
en él se refleja y desde él se pueden adentrar niños y niñas en el
contexto histórico en que se creó.
Internet permite aglutinar imágenes y permite manipularlas hasta el punto de ver detalles y contextos.
No obstante, requiere de un gran trabajo por parte del profesorado
porque éste es insustituible. La navegación al hilo de una
pseudo investigación es lesiva para el aprendizaje cuando es libre, sin pautas y
como modo de ocupar el tiempo escolar. Es nociva porque el cúmulo de
datos que se presentan es indigerible para quienes desconocen las
conexiones de la información que llega a sus manos.
Es preciso un trabajo estructurado. No obstante, no queremos decir que el alumnado no puede
y no debe entrar al hilo de su curiosidad. Claro que es de interés que entre de forma libre, pero desde el
referente de una estructura del tema en el que se esté trabajando.
Y es que aquí hay que aplicar las teorías del aprendizaje. Difícilmente
se produciría aprendizaje si no ponemos en juego las nociones previas y su estructuración según las dificultades de la materia.
Está claro que de forma intuitiva siempre que consultemos, adultos y niños, alguna
información, el mecanismo de las nociones previas entra en juego, es un
automatismo, pero también lo es la sensación de angustia que se produce
(y rechazo) ante un cúmulo de información que no sabemos como
controlar. Es como cuando llevamos a los escolares a visitar un museo o
hacer un recorrido por los monumentos de una
ciudad y
se produce una sensación de cansancio y falta de interés que no deja
paso a disfrutar del potencial cultural que un museo o un monumento tiene. Tal acumulación de datos termina generando
en los niños el efecto contrario al que se pretende...